Allan Poe, el gran
manipulador literario del “El entierro prematuro”
Por Camila Muñoz
Dayana Torres
Por muchos es conocido el gran
impacto que producen en el lector las Narraciones extraordinarias de Edgar Allan
Poe. El gran Poeta y narrador estadounidense, a través de diversos recursos narrativos,
logra manipular las sensaciones del lector. Esto se ve evidenciado en su obra “El
entierro prematuro”, donde el autor despliega todo su talento
artístico-literario, consiguiendo convencer al lector de que ser enterrado vivo
es la experiencia más aterradora y horripilante por la que puede pasar un ser humano, y a la vez logra mantener una
sensación de suspenso en el lector.
Pero ¿cómo logra Edgar Allan Poe
manipular las sensaciones del lector? El narrador lo logra a través de ejemplificaciones.
Esto se ve al comienzo del relato, donde Poe , como narrador, se limita a
relatar diversos casos de personas que fueron enterradas con vida, logrando con
esto dar antecedentes al lector de que, en efecto, eso sí ha ocurrido. También
utiliza frases claves, las cuales son tan exactas, tan dadas como ciertas que ¿quién
podría ponerlas en duda?“Ser enterrado
vivo es, sin ningún género de duda, el más terrorífico extremo que jamás haya
caído en suerte a un simple mortal”,1 con esto el narrador instaura como
verdad absoluta aquella realidad, la cual es asumida por el lector como tal.
Allan Poe también recurre a la
utilización de metáforas para presentar en sentido figurado, la veracidad en su
relato, por ejemplo, cuando el narrador dice: “La cuerda de plata no quedó suelta para siempre, ni irreparablemente
roto el vaso de oro. Pero entretanto, ¿dónde estaba el alma?”2. Con esto Allan
Poe logra instaurar un inquietud en el lector, el cual se preguntará en efecto
¿Dónde estaba el alma en el transe de la catalepsia? Allan Poe nos manipula,
sabe cómo hacerlo.
Podemos notar también el temor
propio del narrador protagonista al presentarnos sus propios miedos sobre los
entierros a personas vivas, a través de la descripción de su plan para zafarse
de un posible entierro futuro. Este plan de escape, hace que el lector adquiera
un rol activo, ya que participa en la historia, estando en acuerdo con el
narrador, considerando que su plan sería realmente efectivo.
A través de los diferentes casos
“reales” que el narrador va relatando, acerca
de la más variada muestra de personas, de distintas clases sociales, lugares, que
han sufrido de entierros prematuros, crea en el lector un temor más vivo, y
un suspenso aterrador, a medida que va avanzando en el relato, y pasando de una
experiencia a otra. Así nos da a entender que un fenómeno como este, le puede suceder a cualquier persona, sin distinción de edad,
sexo o estrato social, todos estamos en riesgo de ser enterrados con vida.
Todo lo anteriormente mencionado,
sin duda forma parte de una de las estrategias del autor para confrontar al
lector con sus miedos, y hacerlos poseedores del suyo propio, lo que finalmente
logra con la presentación de su experiencia como hombre enterrado en vida.
Otra de las estrategias utilizadas
por el narrador para “envolver” al lector a través del relato “El entierro prematuro”, es la
aparición, cada tanto en el relato, de frases
avasalladoras, en cuanto al miedo que brota de ellas, las cuales están
deliberadamente colocadas.
Cuando
leemos “El dato más espeluznante de este incidente, sin embargo, se encuentra
en lo que afirmó el mismo señor Stapleton. Declaró que en ningún momento perdió
todo el sentido, que de un modo borroso y confuso percibía todo lo que le estaba
ocurriendo desde el instante en que fuera declarado muerto por los médicos
hasta cuando cayó desmayado en el piso del
Hospital.”3 Es imposible que no se nos pase por la cabeza ese
momento, nos ponemos en el lugar del
señor Stapleton y sentimos su miedo, sentimos el horror que sintió él al estar
al tanto de todo lo que ocurría, y nos sumimos en un mar de desesperación y
desesperanza absoluta, provocada por la sensación de sentirse privados de la vida, y recibidos por la
muerte.
Finalmente
el protagonista, después de haberse visto enfrentado a su mayor temor, comenzó
a vislumbrar el camino que debía seguir,
ya que hasta el momento había estado sumergido en una vida en base al temor a
la muerte. “No leí más pensamientos nocturnos, ni
grandilocuencias sobre cementerios, ni cuentos de miedo como éste. En muy poco
tiempo me convertí en un hombre nuevo y viví una vida de hombre”4.
Es evidente que el protagonista logra superar su temor
a despertar en un espacio reducido y oscuro, con poco aire, desde el cual sus
gritos no pueden ser escuchados, pues sí, él ha superado su miedo a abrir los
ojos y darse cuenta de que efectivamente fue enterrado con vida, pero ¿y los
lectores? ¿Lograrán estos superar el miedo producido por el “poeta sombrío”? ¿Ejecutarán
sus propios planes de escape?
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