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viernes, 13 de julio de 2012

La ironía como recurso estilístico para la ridiculización del hombre romántico en el relato “Los Anteojos”


Por María José Sáez Page
“Un autor del periodo romántico burlándose de lo romántico.”
Edgar Allan Poe crea un personaje, que representa la idealización del hombre de la época frente a uno de sus elementos más característicos: El amor. El amor romántico, tan bellamente descrito por los poetas ingleses, es humillado cuando nuestro paradojalmente llamado "Napoleón Bonaparte", protagonista de la historia, inicia su relato justificándose a través de lo que denomina de manera tan sencilla como “flechazo”. Nos advierte del juicio negativo que ha puesto la sociedad del período sobre tal idea, por lo que utiliza su caso como prueba empírica y fiable de la existencia de tal “fenómeno”.
“El flechazo”, denominación del amor a primera vista, le juega una mala pasada cuando cree sentirse enamorado profundamente de una mujer a la que ni siquiera  puede ver en detalle a causa de una vista defectuosa que evita asumir “…tuve la certeza de que mermaría muy poco, si esto era posible, si las facciones de su rostro no me mostraran más que unos rasgos vulgares.” afirmándonos con decisión que la fuerza del sentimiento en su interior está muy por sobre la apariencia.
Cosa que expresa sin saber que nos habla acerca de una mujer con ocho décadas ya acuestas, y que si bien el narrador intenta hacernos ver en su relato tal situación como algo común y natural, si somos lectores audaces, ubicará en nuestro interior “el bichito de la duda”, esa sensación de que algo se oculta ante la importancia tan grande que cobra la escena en el desarrollo de la trama.
A pesar de que la narración busca la despreocupación sobre las diversas pistas acerca del desenlace, estas se encuentran por toda la relato  de manera inmediata o solo comprensibles llegados al final de la historia.  Primeramente y como indicio fundamental, tendremos la caracterización de nuestro protagonista. De modo tal que en cuanto te enteras de su particular capacidad visual, puedes relacionarla casi de inmediato con el título mismo de la obra y objeto relevante en el motivo de ella. “Los anteojos” ya nos vienen a dar pistas del posible y cómico final  ¿Y no es también una burla directa a la ceguera (ideal) del hombre romántico con respecto al tópico del amor?
De todos modos, tales señales no son las únicas pistas del tragicómico desenlace. La descripción familiar detallada entregada por Napoleón en un principio, responde a un indicio que genera de inmediato una hipótesis en el lector, que se puede confirmar cercanos al final, cuando ya enterado de la verdad, su tatarabuela y casi esposa le cuenta toda la verdad expresando su historia familiar de tal manera que: "... este discurso produjo una gran pasión en la señora Simpson...". El parentesco, podemos inferir, no solo se manifestaba en el físico, como Eugenia a través de los gemelos había notado, sino que también a través de la herencia que conlleva a una clase de orgullo familiar por ambas partes.
Con otras huellas (la mención directa de Ninon de Lenclos, mujer destacada por involucrarse sentimentalmente con su hijo) y el final burlesco y humorístico del relato mismo, busca en el lector igual efecto sobre el personaje protagónico. Consecuencia imposible de evitar cuando nos describen a una Eugenia bailando un fandango por sobre el disfraz desparramado en el piso, cual acto grotesco, denigratorio, del hombre que juraba estar en lo correcto sobre la pasión tan poderosa que sentía en su interior.  Tal situación puede ocurrir como una opción, pero por otro lado, también podría el lector juzgarse  burlado, al identificarse con el apasionado sentimiento del protagonista, dejándose llevar  y  no vislumbrando  tempranamente el sentido de la obra.
La ironía de la idealización del amor expresada en esta historia, es el vehículo a través del cual nuestro autor ridiculiza la visión del amor de sus contemporáneos, menospreciándola y desarrollándola en este relato de tal modo que nos lleva a pensar  que “siempre hay algo más, detrás de un flechazo”.

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