Citas...

viernes, 13 de julio de 2012


“VOZ DE LA CONCIENCIA, LATIDOS QUE ENLOQUECEN, QUE REVELAN Y MUCHO MÁS”

                Mucho se especuló en su tiempo sobre el perfil de Edgar Allan P, sus adicciones, sus relaciones amorosas, sus problemas con el juego y las deudas económicas. Muchos se dieron el tiempo de criticar a este “personaje”, aún después de su fallecimiento, como el caso del denominado "literary executor" llamado Rufus Griswold (crítico y escritor estadounidense) rival directo de Poe, quien “fue puesto en esto mundo” solo para destrozar la imagen del escritor por medio de obras, blasfemias o verdades a medias. Hoy en día sabemos que de estos enunciados, muchos no fueron reales, por ejemplo, la adicción de Poe al opio, corroborada por Quinn en sus investigaciones, además de comprobarse que muchas de las pruebas (cartas o memorias) usadas por Griswold no eran mas que falsificaciones. En fin, mucho de lo que se dijo del poeta y escritor no fue más que un deseo de arrasar con su imagen y tacharlo de “malvado” pero, tampoco podemos negar los muchos rasgos “oscuros” presenten en su interior- en su latir-, los cuales son evidenciables a lo largo de su vida, en sus acciones y, sobre todo, en sus obras, como lo es “Corazón Delator”
                La narración estadounidense “Tell-Tale heart” (título original de la obra) es reconocido universalmente como un clásico de la literatura gótica y como uno de los grandes reflejos de la personalidad del autor, sin olvidar además, que es un claro ejemplo de la teoría de este sobre como debe ser un “Relato Perfecto”  pues cada palabra está pensada para suceder a la anterior. De estas palabras podemos fácilmente desprender la semántica del horror de Poe (y por tanto rasgos de su personalidad), factor común que aplica dentro de sus relatos: La locura, terror, oscuridad, buitre, cautela, gemido, sangre, muerte, cadáver, desesperación. Es posible incluso, inferir de este relato, una relación hacia otras matices presentes en las diferentes creaciones del  escritor: La hipersensibilidad que describe el narrador como la única “enfermedad” que lo afecta, comparable con Roderick Usher en “La caída de la casa Usher” o el tema de la lucha entre la racionalidad representada en el anciano y la imaginación alocada del narrador, lo que también esta presente en el poema del mismo “A la ciencia.”
                Ahora bien, a medida que empecemos con la analogía entre el autor y la obra, veremos el desarrollo de esta, acompañada de otros autores y críticos, pero antes se deben dejar claros dos puntos importantes externos a la obra pero que envuelven el entorno de este “genio creador”:
a)      No es posible catalogar a Edgar Allan Poe por medio de sus propias palabras, pues hacia él mismo se declaraba un anti romántico con postura en contra de la inspiración como motor de la creación literaria: “La perfección solo nace por medio de la razón” En realidad Poe es un “romántico oscuro” que obedece a la más lúgubre fantasía y que, por sus personajes, evidencia claramente el carácter romántico
b)      A pesar de que aseguramos que Poe fue un romántico, este no escribió sus obras dentro del periodo literario de desarrollo (o más bien de auge, recordando que existe un romanticismo tardío) de este movimiento, sus creaciones se ubican años más adelante, como la que veremos aquí, publicada en 1843.


Con todo esto aclarado ya estamos al paso de entrar a los puntos que demostraran como la vida oscura del autor se presenta claramente en sus obras, tomando como ejemplo esta.

El relato señalado empieza por el final (In media res), como una confesión hacia uno o más testigos (se infiere además que puede ser un periodista o un juez, por las explicaciones detallistas que muestra el narrador) todo seguido por el uso del terror a través del recuerdo de los acontecimientos, lo que se detiene a medida que el narrador siempre interviene sobre la historia: "…Presten atención. Escuchen y observen cuan tranquilamente puedo contarles toda la historia…" lo que ya denota cierto carácter de inestabilidad mental en el personaje, lo que se aprecia desde siempre en las decisiones de Poe en su vida y el como este analizaba los problemas, entre la locura y la cordura. Tenemos en segundo lugar y referido al mismo punto de desquicio, él como intenta justificar su locura por medio de defender  racionalmente una conducta extremadamente irracional …Pero, ¿por qué insisten ustedes en llamarme loco?… Acaso no les dije que lo que ustedes confunden  con locura es tan sólo una mayor sensibilidad de los sentido… un loco jamás podría llevar a cabo tan minucioso plan… y en tercer lugar apreciamos ya por completo el rasgo de locura sobre el porqué de la decisión final del sujeto, acabar con su víctima “… Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue!... Esta cita deja claro que no habría razón aparente para dicho crimen, claro, si el protagonista gozase de “una mente normal” pero como se trataba de un perturbado, de él todo se podía esperar. Sus acciones eran el producto de sus alucinaciones, lo que deja en claro las divagaciones de Poe tras los efectos del alcohol, de otros consumos, de sus grandes penas en soledades, etc.
                A medida que se desarrolla la obra, apreciamos los diferentes dilemas del victimario quien sigue, por medio de intervenciones, alagándose de su crimen y de los pasos que siguió: “¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos!” los cuales rápidamente adelantan a los hechos que siguen, esto, más que un rasgo de la vida de Poe, es un hecho presenten en muchos de sus relatos pertenecientes al recopilado de “Narraciones extraordinarias” que vale la pena destacar.  Ahora, sobre todas estas intervenciones que hace el protagonista, tenemos que notar el cómo le es necesaria la aprobación de los oyentes para justificar sus hechos, lo que define la falta de atención, la falta de compañía, la soledad, la indiferencia  y la oscuridad que cubrió a Poe en su vida (lo que también denota su carácter romántico), lo que es mas correcto citar desde el prólogo del mismo Edgar Allan Poe para su obra que recopiló todos estos relatos: “No fui en la infancia como los otros ni nunca vi como los otros vieron... Todo lo que amé lo amé solo...”

                Finalmente tenemos todo el fin del relato, que apunta al rasgo determinante presente en el personaje principal, su desquicio a culmine: su locura. La representación de la locura a través de un acto que no deja de sorprender y confundir al mismo autor del asesinato: “Escuchaba ese palpitar, estaba ahí y ellos disfrutaban con mi desesperación” Como pasar por alto la consciencia de este individuo sin ver a Poe reflejado en él, como podemos pensar que el autor logro un desquicio inmenso en su personaje, llevándolo a confesar su crimen a causa del remordimiento tan grande de su mente, estallado este en aquel palpitar terrible en sus oídos. Es así como vemos la locura y las enfermedades mentales, expresadas detalladamente en un sistemático asesinato llevado con la más fina agudeza, pero que visto por fuera (y con mente sana) es el acto de un loco.

               
Por finalizar el tema de modo novedoso, quiero plantear: ¿No son los inventos, acciones de inventores? ¿No son las máquinas, acciones de un mecánico? ¿No son los asesinatos, acciones de un asesino?¿No son las locuras, acciones de un loco? … Entonces ¿No son estas obras desquiciadas y oscuras, obras de un ser con las mismas características? ¿Podemos aplicar esto en Poe? A esto, mi respuesta claramente la revela el desarrollo del mismo texto, “nada más”.

Autor: Exequiel Avendaño.

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