En los
innumerables libros que sobre Quiroga se han escrito es frecuente
advertir la presencia de Poe. Podría decirse que la,
mayoría de sus críticos han constatado la
relación o el influjo que el escritor norteamericano tuvo
sobre el cuentista uruguayo. Así leemos a menudo frases como
la que Englekirk pronuncia al abrir su
ensayo sobre La influencia de Poe en Quiroga: «Ningún prosista hispánico ha expresado
tan vivamente el espíritu de los cuentos de Poe como
Quiroga»,
para pasar a la afirmación de Rodríguez Monegal
cuando dice que en El crimen del otro «la sombra de Edgar Poe se proyecta sobre el resto
del libro»;
luego, Ángel Rama escribe un prólogo a las obras
inéditas y desconocidas de Quiroga que «él ...se redujo a nacionalizar un modelo del
XIX siguiendo la orientación, aún más que la
lección de Poe»;
Zum Felde, por su parte, , era la semejanza y añade:
«Como cuentista no es Maupassant qui le atrae sino
Poe, con lo raro de sus concepciones
imaginativas»
y de inmediato sentimos la presencia de Darío incluyendo a
Poe en los «raros», para terminar finalmente citando la
casi despectiva frase con que Noé Jitrik soslaya la parte
«turbia» de la obra de Quiroga: «Coletazos de la herencia de Poe,
seguramente».
Estas citas son ejemplos característicos que nos demuestran
la necesidad que sienten los críticos de vincular a Poe con
Quiroga a pesar de los profundos desacuerdos que por otra parte
puedan existir cuando juzgan su obra.
Esa imagen
reiterada nos revela apenas una constatación pero no nos
define una trayectoria ni nos deslinda- una presencia en su sentido
mas hondo. Los consuetudinarios enlaces entre Poe y Quiroga se
quedan, casi siempre, en el simple nivel de la descripción
epidérmica de los parecidos, de los parentescos, de las
temáticas, de las estructuras elementales, y nos entregan
como suma una agregación mecánica y reiterativa de
ciertas constantes para dejarnos abandonados en un limbo
crítico, terreno imparcial donde aprehendemos una sola
verdad esquemática y precisa: en la formación de
Quiroga hay una gran deuda con Poe y su relación demuestra
la afinidad asombrosa que existía entre ambos. Es imposible
negar esa afirmación pero se requiere explicarla y
ése será precisamente mi objeto.
Margo Glantz
No hay comentarios:
Publicar un comentario