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viernes, 13 de julio de 2012


La máxima obsesión de Edgar Allan Poe: La Muerte  

Por Constanza Alvarez 
Tamara Fuentes

      Si revisamos  las narraciones de Edgar Allan Poe podemos identificar a simple vista un factor común que las caracteriza: La Muerte, pero ¿qué es la muerte para este famoso escritor norteamericano? ¿Qué tan profundo se encuentra ésta en la mente de Edgar Allan Poe?, ¿Cómo este fenómeno llegó a convertirse en su obsesión?
      No se puede disociar la muerte de la vida de Poe, ni mucho menos de su obra. Comenzando desde su niñez, tan solo a los 3 años enfrentó el fallecimiento de sus padres, que en su momento no pudo asimilar del todo por su edad, pero que en alguna instancia de su vida debe haberlo cuestionado y afectado de algún modo u otro ¿Pudo haber sido este el comienzo de su hipocondría vital? No lo sabemos, sin embargo, tuvo que repetir más de una vez experiencias cercanas a la muerte, como por ejemplo de su esposa (Asociemos esto a que Poe consideraba que la perdida más dolorosa es la de la persona amada “Filosofía de la composición”) quién le entregó el último suspiro de amor, a los 24 años, y sin duda fue el acontecimiento que marcó todo su mundo e incluso le ocasionó una gran depresión y en una carta envidada a su más cercana tía, le expresa el gran dolor que sentía: “No nos queda sino morir juntos. Ahora ya de nada sirve razonar conmigo; no puedo más, tengo que morir. Desde que publiqué Eureka, no tengo deseos de seguir con vida. No puedo terminar nada más. Por tu amor era dulce la vida, pero hemos de morir juntos (...) Desde que me encuentro aquí he estado una vez en prisión por embriaguez, pero aquella vez no estaba borracho” 1.
        La Muerte influyó no tan solo a nivel personal, sino también en su creación literaria. Por consiguiente, realizamos una analogía en relación a la extinción de vida, con una de sus narraciones más destacadas dentro de este género del terror, llamada “La Máscara de la Muerte Roja”.  En este cuento, se narra a una “Muerte Roja” que asesina a todos los asistentes en un baile realizado por el Príncipe Próspero, que tal como dice su nombre, es una muerte roja la que sufren estas víctimas, que yacen inundadas en su propia sangre; es por ello que se afirma que Poe reflejó en aquel mundo, todo lo que tratamos anteriormente en relación a la enfermedad de su esposa, cómo lo refleja en otra de sus cartas: “Seis años atrás la mujer que más amé enfermó con recurrentes sangramientos pulmonares; al final del año se repitieron estos episodios”2.
              “La muerte” fue para la vida de Edgar Allan Poe, un tema para él tan inevitable y reiterativo al igual como su adicción al alcohol: “A la muerte se le toma de frente con valor y después se le invita a una copa”3. Empero no podemos dejar de lado, si nuestro objetivo es tomar el océano de razones que unen a Poe con la muerte, toda la influencia que tuvo sobre su persona, la época en que le tocó vivir, junto con los diversos antecedentes históricos que respaldan acaso su obsesión. En este punto, una corriente llega a nuestros oídos ¿Romanticismo?, acaso no es esta misma corriente aquella que se relaciona con términos como: angustia, terror, individualismo (muy presente dentro de los cuentos de Poe ya que la mayoría de las veces éste se presenta como protagonista o espectador) oscuridad, suspenso y muerte, la cuál se despliega a los largo de toda nuestra narración y se encarna de la forma más exquisita a través de la descripción de espacios y disfraces colmados de horror y de la fantasía del mundo romántico.
Antes de salir a flote de este sumergimiento que nos hizo Poe en el tema de La Muerte, es inconcebible no preguntarse ¿Es la que Poe nos presenta una muerte común y corriente? Sin duda que no. Él, es el precursor en la idea de plasmar en la literatura la existencia de una muerte viviente, por muy paradójica que se presente esta idea, “La Muerte” de Poe es poderosa porque posee una personalidad imponente y características tan humanamente físicas. Edgar Allan Poe la presenta como cadavérica, alta, delgada (muy al estilo gótico romántico), y su tan solo presencia causaba terror, espanto y horror. Junto con estas características se da énfasis y se reitera el tema de la sangre: ‘’sus vestiduras manchadas de sangre y su ancha frente salpicada con el horror escarlata”4 lo cuál y como ya lo mencionamos anteriormente, se relacionan con las horrorosas muertes que tuvo que presenciar cargadas de espanto y por supuesto sangre.
No se puede considerar, a pesar de lo anterior, que Poe concibiera a la muerte como un aspecto terrible de la vida, sino como algo que quería entender y manejar, dado que siempre se encontraba en la disyuntiva entre la vida y la muerte; y fue así como Edgar Allan Poe antes de rendirse a la muerte, la vio a ella como su aliada y la causante de su trascendencia a través del tiempo.
¿Hace falta acaso otro lazo de unión entre la muerte y Poe? Quizás, sin embargo, inconscientes de la respuesta no podemos, más allá de los muchos argumentos que validen nuestra propuesta a lo largo de este estudio, dejar de lado de que la ausencia de vida es y será siempre una obsesión y una temática en boga de todo hombre de cualquier época, tendencia o creencia de la cual no podemos dejar  fuera a nuestro querido cuentista, él cual tanto su vida como su muerte fueron la representación más fiel de la tenue luz que alumbraba su obra.
 
4 Poe, Edgar Allan, Narraciones Extraordinarias, Edt. Centro Gráfico, 2003, pág. 128.

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